Del dominio técnico a la visión estratégica
Kiko León | Actualizado 20 de Julio de 2026
El cambio de paradigma que vivimos viene marcado principalmente por la aceleración y democratización de las capacidades habilitadas por la IA. Así, va camino de comoditizar una parte importante de la capacidad de ejecución de proyectos y de las competencias técnicas, que es donde tradicionalmente residía el valor de los perfiles digitales y de tecnología. Esto no es nuevo, llevamos tiempo hablando de ello. Lo que sí es nuevo es la enorme aceleración en la velocidad de este cambio.
La creación de valor de la función ya no está enfocada en los cómos, que ahora marcan el suelo pero no el techo. Está y lo va a estar cada vez más en los para qués y los qués. Anticipación e inteligencia contextual, liderazgo desde la visión.
Lo que nos trajo hasta aquí, por sí solo, no nos llevará hasta allí. No es cuestión de olvidar lo que ya sabemos hacer, sino de añadir nuevas competencias y evolucionar.
La capacidad de ejecución técnica no es suficiente, pero sigue siendo necesaria. Ya no es exclusiva del departamento de IT, pero para que esto realmente ocurra y genere impacto, hacen falta competencias técnicas para construir una arquitectura que permita que el modelo crezca de manera segura, soberana en la medida de lo posible y con los costes bajo control. La cantidad de tecnología que se va a generar, desde luego, garantiza más entropía y complejidad, para lo que será necesario que el CIO desarrolle capacidades de visión transversal y orquestación.
Para entender dónde va a estar ahora esa aportación de valor, es necesario un entendimiento muy profundo y completo del negocio, una nueva mirada, y a partir de ahí desarrollar una visión estratégica. La capacidad de anticipación, de foresight, de integración de fuentes e inputs diferentes son competencias a potenciar.
Al tiempo, los ciclos de cambio son cada vez más rápidos y en ocasiones impredecibles, así que es necesario combinar esa visión con la capacidad de adaptación. Tanto a nivel individual, desde un liderazgo que aporte mucho contexto y promueva la autonomía de los equipos, como a nivel organizacional con equipos y perfiles multidisciplinares, capaces de integrar aprendizajes rápidamente y entender los cambios de prioridad, distribuyendo la capacidad de toma de decisiones. Puede parecer contraintuitivo, pero es necesario imaginar el futuro y prepararse para él y, al mismo tiempo, tener la humildad de reconocer que, en el entorno volátil en el que vivimos, las cosas pueden no ser como las imaginábamos. Y necesitaremos la flexibilidad de cambiar de dirección cuando sea necesario.
Y, finalmente, en un momento en el que están pasando tantas cosas al mismo tiempo y la atención es un factor escaso, cada vez cobra más valor distinguir la señal entre el ruido: desarrollar espíritu crítico y criterio propio, entender dónde la tecnología no es la mejor solución y dónde las personas vamos a hacer la diferencia, saber aplicarla sin desnaturalizar la propuesta de valor, que aumente en lugar de sustituir.
Esta evolución es un camino que cada uno tenemos que recorrer encontrando nuestro ritmo. Porque, en definitiva, en una época en que la tecnología puede abrumarnos, leer y profundizar, nunca parar de seguir aprendiendo, sigue siendo el mayor superpoder.
Este Executive Deep Dive complementa el AI Execution Playbook 2026–27 con la visión en profundidad de uno de los expertos que contribuyeron a su creación.
El AI Execution Playbook 2026–27 reúne las ideas, patrones de ejecución y aprendizajes compartidos por toda la comunidad de líderes que participó en Game Changers Summer Edition 2026.